La boda de Anaïs y Omar

El que me conoce personalmente, sabe lo que me gusta mi una pelirroja. Y es que, sobre esas pieles tan especiales, los colores marfiles y blanco roto de los vestidos de novia, alcanzan otro nivel. Es como un estallido de luz, como el café con leche perfecto…y es que una novia pelirroja, desprende mucha luz y creo , sinceramente, que es por su piel (odiada por ellas y amada por mi).

Anaïs es pelirroja natural, con esa piel que a mí tanto me gusta, y tuvimos la suerte de que fuera una novia Tiara.

Anaïs y Omar , decidieron casarse en los jardines de la finca Más del Pi, en un entorno natural y tremendamente boho. Rodeados de mucho verde y de atrapa sueños, para que ninguno se les escapara.

Anaïs, llegó a la tienda nerviosa, pero es que ella vive siempre a tope de revoluciones. Y aunque la decisión de su vestido de novia, fue difícil, lo disfrutó y no se equivocó en su decisión.

El vestido de novia escogido, fue un traje de la firma Rembo Styling, de corte evasé o silueta A. La base del vestido de novia de crepe, con decoraciones de diferentes guipures ensamblados entre sí, creando un entredós amplio que recuerda a un macramé fino.

Ese entredós remataba el bajo del vestido de novia, a modo de volantón. El cuerpo del vestido estaba adornado con el entredós, y los tirantes estaba íntegramente formados por él. Además, este entredós de guipures, le daba al conjunto un aire de novia boho.

Los zapatos de novia de Anaïs, fueron un encargo a medida en Franjul. Y es que teníamos claro, que al conjunto le iba ideal un zapato verde de ante, además de que la novia tenía predilección por este color.

El tocado, que Anaïs llevaba coronado su preciosa trenza de sirena, así como las estrellas que remataban cada bloque, son obra de Alial Millinery. Una semicorona, con cuentas en verde, aguamarina, piezas de latón y plata, además de pequeñas estrellas de mar…un tocado de novia precioso, que hacía juego con los ojos de Anaïs.

Emilio Bautista, fue el encargado de peinar a Anaïs y a Ana, la madre de la novia, y Laia, la hermana de la novia. La novia, llevaba una preciosa trenza, muy a la moda, con un espigado pequeño, y definida.

Los pendientes que lució la novia eran una verdadera obra de arte de la firma Le Cadó. Un pendiente Chandelier, en oro rosa, con diamantes en estructura y esmeraldas naturales. Una joya hecha a medida con mucho gusto y estilo.

Del maquillaje, se encargó, Vanesa López. Que maquillo a la novia suave y delicada, para mantener ese aire natural de Anaïs, y no recargar su imagen.

También tuvimos el placer de vestir a Ana, la mamá de la novia, y a Laia, su hermana. Ana, llevaba un precioso vestido corto de la firma sevillana Colour Nude, que le sentaba como un guante, y el rojo le resaltaba el color de la piel.

Laia, por su parte, que es una mujer informal y preciosa, escogió un mono color lima, en punto de crep, que le sentaba de escándalo y dejaba su espalda al aire. Una hermana de novia con estilo y personalidad. Para alegrar aún más si cabe el conjunto, le hicimos un cinturón de flores de seda y terciopelo y un turbante a juego.

El ramo de novia y la decoración del día de la boda, corrieron a cargo de La Rosa Blanca Castellón. El ramo consistía en un bouquet en el que el verde predominaba, y tenía flores muy especiales como el cardo.

Adornaron el altar y el más del Pi, con cestos y tiestos de terracota, con romero, plantas verdes flores blancas y también paniculata. Una explosión de verde y naturaleza. Además, del arco que formaba el altar, colgaron atrapa sueños enormes, en distintos tamaños y formas. Adornados con bolillos y plumas que ondeaban con la brisa.

Las fotos de la boda, las realizó Manuel Peris, amigo personal de la pareja.

Solo me queda agradecer a Anaïs y a su familia, la confianza y cariño que hemos recibido por su parte. Han pasado a formar parte de nuestra vida.

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